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Una transición lenta y gradual

¡BUENOS DÍAS COMUNIDAD ALPHA!

En esta ocasión queremos explicarte sobre la importancia de realizar una buena transición cuando decidimos cambiar de una dieta y/o de un alimento por otro a nuestra mascota, así como los problemas que se pueden acarrear al no hacerlo correctamente.
Una vez decides cambiar la comida de tu mascota es importante que sepas que la semana de transición está pensada para lograr el cambio de dieta de manera gradual. Hacemos mucho hincapié en ello desde antes de que recibas tu primer comida. Ésta también es una de las razones por las cuales hemos diseñado una guía personalizada con todos los pasos recomendables a seguir y con las cantidades diarias que le corresponden en tu primer entrega, ya que cada perrito es un caso particular.

Es importante procurar, en la medida de lo posible, no mezclar el alimento anterior (en el caso de ser croquetas) con el alimento ALPHA en una misma porción. Esto debido a que cada alimento de estas dos variedades tiene un tiempo de digestión diferente y dárselo juntos puede suponer un esfuerzo mayor para su sistema digestivo. Aconsejamos dar la toma de ALPHA reemplazando una de las 2 o 3 comidas del día, hasta llegar al último día (normalmente, el séptimo) en donde comerá prácticamente el 100% de la comida ALPHA. Evidentemente se debe recalcar que para algunos casos de perritos con patologías (enfermedades, alergias, etc.) la transición alimenticia puede ser de más de una semana. Nosotros nos aseguraremos de guiarte según el caso.

¿Por qué debemos hacer esta transición gradual?

El propósito es que el organismo de tu(s) perrito(s) se vaya adaptando al nuevo set de alimentos. Un alimento evolutivo es muy distinto a las croquetas tanto en ingredientes, proporciones y métodos de procesamiento. Al presentarle(s) poco a poco está nueva comida hacemos que se adapte paulatinamente sin sobrecargar a su organismo. Por otro lado, también se lo hace de esta manera para que los perritos se acostumbren poco a poco a los nuevos sabores y texturas de su alimento: pasar de lo seco/duro a lo húmedo/blando.

Consideramos importante que aprendamos en donde se manifiestan los cambios en nuestros amigos caninos al pasar a un nuevo alimento. Aqui hablaremos un poco más a detalle sobre los dos grandes elementos en donde se ven directamente reflejados estos cambios:

1. El sistema digestivo

En el sistema digestivo, lo primero que cambia es el ambiente en el estómago. Comprendamos que un perro alimentado con croquetas por mucho tiempo se condiciona a las características de este alimento alto en cereales, por lo que su organismo trabaja con un paquete de enzimas enfocadas a digerir cereales.
Una dieta alta en cereales les produce un ph gástrico de 2.5 (casi similar al del humano), mientras que un perro que come un alimento biológicamente apropiado (alto en carne, huesos carnosos, etc.) trabaja con un paquete totalmente distinto de enzimas para poder digerir las proteínas llevando el ph gástrico a su valor adecuado de 1.5 (Ph característico de un carnívoro). Cada perrito tiene una particularidad para adaptarse, es por eso que hacemos un plan específico para cada caso así logramos que salga su ser carnívoro sin ningún problema.

2. La microbiota

Primeramente, es importante comprender que el sistema digestivo tanto nuestro como el de nuestros perros está poblado de microorganismos vivos, los cuales constituyen la flora intestinal, ahora conocida como “microbiota”. Ésta participa principalmente en los procesos de digestión, proporcionando a nuestros perros diversos nutrientes a través de la fermentación y metabolismo del alimento ingerido. Además, desempeña otras funciones importantes que influyen en el mantenimiento de la salud del organismo, entre las que se encuentran:
Defensa contra microorganismos patógenos intestinales (“ los malos de la película”).
Desarrollo de un epitelio intestinal sano, es decir, de la capa que protege y absorbe los nutrientes.

Influencia directa sobre el sistema inmunológico del animal.

Aprenderemos más en un futuro artículo.
La microbiota va a variar mucho dependiendo de la composición de la dieta que le demos a nuestros amigos peludos. Si la alimentación de nuestro perro está basada en carbohidratos en su mayoría, será diferente a la del perro que esté basada en proteínas. Esto significa que a partir de la primer semana y en adelante hacia los primeros meses, la microbiota de nuestra familia canina irá cambiando.

¿Cómo puede afectar una mala transición a mi perro?

Como hemos dicho antes, cada animal tiene una flora intestinal diferente en función de su dieta y de los nutrientes que la componen. Esta flora bacteriana a veces es muy sensible a los cambios bruscos. Si nuestro perro está acostumbrado a comer un alimento y si se la cambiamos de golpe se produce lo que se denomina disbiosis bacteriana.
Esto supone un desequilibrio de la flora intestinal, produciéndose sobrecrecimientos de bacterias y microorganismos patógenos (“malos”) que son los que provocan problemas intestinales los cuales suelen manifestarse en forma de: diarreas, flatulencias, moco en las heces, etc. Siendo un indicativo de que estamos yendo un poco deprisa con la transición. Resolverlo es tan fácil como dar un pasito atrás y ralentizar la transición.
Me gustaría recalcar que cuando hablo de estos síntomas de mala transición, me refiero en todo momento a perros sanos, los cuales estaban libres de cualquier alteración antes del cambio de dieta, y en los cuales se pueden producir estos signos leves esporádicamente y en pequeña cantidad.
En caso de diarrea acuosa aguda y/o vómitos persistentes, debemos detener la transición y volver al alimento anterior hasta que el sistema digestivo de nuestro peludo se estabilice. También debemos saber que síntomas como diarreas y vómitos pueden aparecer en casos de intolerancias o alergias a algún ingrediente en particular.
Espero que este artículo hayas podido resolver algunas de tus dudas y entiendas lo importante que es respetar las transiciones alimentarias; la mayoría de los problemas gastrointestinales tras un cambio de dieta se deben a una mala adaptación al nuevo alimento, y no al alimento en sí mismo.
Como digo siempre, hay que tener en cuenta que cada perro es un mundo diferente. La transición que recomendamos está pensada para asegurar el éxito en casi el 100% de los casos, pero no obstante, pueden haber algunos casos aislados en donde se requiera ajustar hacia una transición más lenta de lo normal (es decir, menor porcentaje del nuevo alimento en relación al anterior durante un período más largo).
Déjanos un mensaje en esta publicación compartiendo tus experiencias para que juntos nos enriquezcamos de conocimiento. Si deseas conversar más a detalle o si aún tienes dudas acerca de este tema, nos encantaría ponernos en contacto para ayudarte y asesorarte en lo que necesites.

¡Estamos a la orden!
#LARGAVIDAALPERRO

Dra. Paloma Medina Salas