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Los perros que comen heces (Coprofagía), ¿por qué lo hacen?

¿Tu perro alguna vez se comió sus propias heces o las de sus compañeros peludos?

Este fenómeno se denomina coprofagia canina. Hace referencia al consumo de heces propias o de otros animales. Es considerado un “trastorno de pica”, aunque tiende a ser una conducta instintiva en caninos que nos puede decir mucho sobre su estado interno y conductual.

¿Por qué ocurre?

Esta conducta llega a ser muy común en hembras que están dando de lactar, lo hacen como un ritual de higiene y se cree también que para evitar dejar rastros en su guarida (zona segura). En los casos de los cachorros (hembras o machos, indistintamente) puede ocurrir como una conducta normal o como un síntoma de desesperación. Cuando la coprofagia se presenta en perros mayores a los 2 años (sobretodo si se tratase de perros de la tercera edad), no es para nada algo habitual y  puede ser señal de una enfermedad intestinal por lo que debes acudir a tu veterinario.

¿Cuales son las causas más frecuentes?

Las principales causas son:

– Hambre excesiva:  Esto puede ocurrir en cachorros que comen dietas bajas en calorías o quienes no están recibiendo la cantidad adecuada de alimento diario. Es bastante frecuente en perros que vienen de criaderos, debido a que muchas veces no existe un enfoque individual en cada perrito en estos lugares. Es importante mencionar que al alimentar a un cachorro hay que tener en cuenta que, a medida que va ganando peso, su requerimiento de calorías aumenta hasta que llegan casi al 80% de su peso adulto. 

– Entorno sucio: Esta es otra de las causas más frecuentes, debido a que si se acumulan muchas deposiciones (suyas o de otros animales domésticos), ellos tienen el instinto de ocultar el rastro como medida de protección ante posibles depredadores. 

– Está sub-estimulado: Los cachorros necesitan bastante actividad, están descubriendo sus habilidades y explorando su entorno. Cuando no reciben estos estímulos, puede llegar a desarrollarse la coprofagia u otros síndromes de pica como comer tierra, papeles, lamer cemento, etc. Esto suele ser una señal de aburrimiento y de bajo estímulo cognitivo. Esto suele ser más frecuente en cachorros que han sido separados de su manada antes de las 8 semanas, puesto que en estos casos se ha interrumpido una parte importante de su desarrollo social y personalidad por lo que, en general, suele ser perritos más ansiosos y temerosos en su vida adulta. 

– A causa de castigos muy fuertes durante su deposición: Son casos muy poco frecuentes, sin embargo esta suele ser la razón cuando vemos a un perrito que se come sus heces inmediatamente después de hacerlas e, inclusive, algunos mientras están defecando. Esta es una señal de miedo patológico ya que lo hacen como mecanismo de defensa para evitar la sensación posterior de un posible castigo. Sugiero como regla general procurar nunca usar la fuerza o intimidación para enseñar una conducta si no enfocarse en el refuerzo positivo, a través de la repetición. Hay que tener paciencia ya que ellos se guían fundamentalmente por su instinto a la hora de hacer sus necesidades y esto requiere de una curva de aprendizaje para adaptarse a las nuestras.

– Signo de enfermedad digestiva como malabsorción, parásitos o inflamación pancreática. Estas son algunas de las razones más alarmantes, no obstante, hay que entender que la coprofagia no es un signo único de estas enfermedades por lo que es importante analizar qué otros síntomas está mostrando.

Por ejemplo, si la coprofagia es a causa de la malabsorción, verías un perro (ya sea cachorro o adulto) que come y come su comida pero no engorda, manteniéndose delgado o desnutrido. Puede inclusive estar o no decaído y hasta tener vómitos y/o diarreas. 

Si se tratase de una inflamación pancreática, la cual no es común en cachorros sino más frecuente en adultos, verás a un perro adolorido, con vómitos frecuentes que contienen alimento y bilis y heces amarillentas, entre otros síntomas. He aquí la importancia de llevarlo a su veterinario especializado para que evalúe cada detalle de los cambios que hay en tu perrito y analice su estado de salud general.

Otras causas instintivas:

– Imitación a la madre. Los perritos de temprana edad están explorando y experimentando el mundo. Mucho de lo que hacen en cachorros viene de la imitación hacia la madre y, más adelante, hacia sus otros compañeros perrunos. Es totalmente normal que la hembra lactante coma las heces de sus cachorros, como así también que dichos cachorros tiendan a imitarla.

– Les atrae el olor / sabor: Aunque nos parezca raro, puede en algunos casos ser la causa algo tan simple como que les guste el sabor. Esto ocurre mayormente cuando comen las heces de gatos (éstas tienen más proteína) o de algunos hervíboros como las vacas (éstas tienen bacterias y fibra que les atrae). Hay razas que están más predispuestas a esta conducta como las razas “hound” o cazadoras que tienen su olfato aún más activo. Por otro lado, esto suele ir de la mano con dietas bajas en calorías o por aburrimiento, como ya mencionamos anteriormente, debido a que si está con hambre o aburrido, buscará formas de satisfacerse.

– Cuando comen heces ajenas de otro perro en casa de forma exclusiva puede ser señal que el otro perrito no está digiriendo bien su comida. El olor de las heces puede llegar a ser muy atractivo para un perrito, ésta es una de las razones más complejas de descifrar. Por lo que si un perro sano comienza a comer heces de un perro em específico de forma exclusiva es prudente evaluar el estado 

*Antes se creía que la conducta era exclusivamente por deficiencias de vitaminas o fibra en el alimento como tal pero esto fue refutado, ya que se observó que un perro puede tener una dieta equilibrada y aún así incurrir en esta práctica si se presenta una de las razones mencionadas anteriormente.

¿Cuál es el riesgo y qué hacer ante estos casos?

El riesgo principal son los parásitos que pueden contraer al comer heces propias o ajenas. Por supuesto que otro de los riesgos de esta inusual práctica es que pone en riesgo la relación social con su familia humana, ya que es algo rechazado por nosotros y que puede hacer que los perritos sean regañados o castigados por algo que para ellos no es repulsivo.

Ahora que ya sabes por qué está ocurriendo, ¿qué haces para encarar esta conducta?

Antes de implementar un tratamiento es importante descubrir la causa. De esta forma aseguramos el éxito del tratamiento, logrando evitar “tapar” el síntoma en el caso de que fuese por una enfermedad. Para descubrir la causa de tu perrito, es importante evaluarlo junto a tu veterinario, analizando:

– Su dieta. Este es el pilar fundamental para los trastornos de conducta y problemas intestinales. Es importante asegurarse que la cantidad que coma es la adecuada y su dieta la adecuada.

– Su ambiente y rutina diaria. Estar en lugares pequeños, con baja higiene, además de tenerlos sin estímulo o estar privados de paseos será un problema, hay que detectarlo a tiempo.

– Su estado de salud general. Es muy importante hacerle evaluaciones generales periódicas de la mano de tu veterinario de cabecera.

En caso hayas detectado ya la causa, el tratamiento suele ser bastante sencillo, lo principal es paciencia y repetición. Es importante recalcar la importancia de iniciar el tratamiento temprano ya que se disminuye el riesgo de que se quede como una conducta permanente.

  1. Comienza manteniendo su ambiente limpio, es decir, recoger habitualmente todas las heces tanto de él como de tus otros animales domésticos para disminuir su exposición. 
  2. Procura darle la cantidad adecuada de alimento, aumenta sus estímulos y actividades diarias.
  3. Dale alternativas de juguetes, si se le da un juguete que pueda morder, se le quita el antojo de las heces.
  4. Elimina los castigos: Evitar regañarlos o castigarlos cuando defecan. Utiliza más bien un refuerzo positivo cuando lo hacen en el lugar indicado.
  5. Haz que las heces sean menos apetecibles.  Algunos métodos caseros que funcionan de forma empírica son: incluir la calabaza o piña como parte de su dieta en pequeñas cantidades, ya que estas le dan una esencia menos apetecible para ellos según se ha visto. Existen también unos polvos especiales para estos casos que los puedes encontrar y adquirir en veterinarias o tiendas de artículos para mascotas.

Mientras eliminas este hábito o conducta, es recomendable que le realices un chequeo parasitológico entre cada 3 y 6 meses. (No está recomendado usar antiparasitarios libremente, se recomienda hacerlo únicamente por recomendación veterinaria).

MVZ. Paloma Medina Salas

Matricula 2386