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Aprende a reconocer si la comida de tu peludo es de alta calidad, más allá de las marcas

Con todas las enfermedades crónicas y alergias que hoy en día padecen nuestros perros y gatos ¿podemos decir con certeza que nuestras mascotas viven una vida saludable?

Gran parte de su salud a lo largo de su vida, al igual que la de cualquier ser viviente, se ve directamente influenciada por lo que comen. Es por esto la importancia de que, como guardianes responsables de su salud y bienestar que somos, sepamos qué cosas observar a la hora de escoger un alimento para ellos. Si bien cada vez existen más opciones y variedades de comidas para perros y gatos en el mercado, las necesidades nutricionales de nuestros peludos se mantienen. En esta nota lo que haremos es aprender a cómo diferenciar las distintas calidades de alimento viendo más allá de la marca y el precio, sino enfocándonos:

  •  En los ingredientes que éstos contienen (tanto para croquetas, alimentos húmedos y dietas naturales). 
  • Como también en la calidad de éstos en base a cómo se producen. 

Las croquetas, pellets, grageas, cereales, galletas o como las conozcas (es irónico cómo se les dice de todo menos comida) fueron creadas en 1957. Es importante destacar que los primeros alimentos industrializados, antes de la llegada de las croquetas, eran alimentos fundamentalmente húmedos (tipo tortas). Estos alimentos aún no eran extruidos* como lo son las croquetas que conocemos hoy en día. 

*Extrusión es el proceso de cocción a muy altas presiones y temperaturas en una máquina denominada extrusor que da como resultado a la forma, humedad y consistencia de las croquetas.

Con el paso del tiempo, buscando el confort del vendedor y del comprador del alimento y dejando la salud del animal en un segundo plano, se buscaron técnicas para hacer que el alimento dure mucho más en góndolas y vitrinas de exhibición en supermercados, que ocupe menos espacio volumétrico (ahorros logísticos en el almacenamiento y transporte) y un menor tiempo de servido para nosotros. Es de esta forma en que este alimento se convirtió en las bolitas de croquetas que conocemos muy bien hoy en día, muy cómodas para nosotros los humanos pero deficientes nutricionalmente para nuestros peludos. 

La primera marca de croquetas creada en el mundo sigue disponible en el mercado, y desde su creación podemos afirmar que no ha cambiado mucho. Antes de la llegada de este alimento seco, los perros comían comida fresca. 

Ya existían dietas apropiadas para la especie aunque aún había muchos perros que comían sopas (laguas) o sobras como fuente primordial de alimentación (lo cual hoy sabemos que tampoco es lo ideal para su nutrición). 

Si bien cada vez es de mayor conocimiento que las croquetas no son un alimento adecuado en el largo plazo para las especies, algo que podemos rescatar de ellas es que nos han permitido a los veterinarios que nos especializamos en nutrición, conocer más sobre los requerimientos y necesidades reales en nutrientes de perros y gatos. Permitiéndonos ahora hacer dietas naturales tomando el conocimiento científico que existe en nutrición y, a la vez, aprovechando y buscando emular el modelo de dieta ancestral para perros y gatos que sí es biológicamente adecuada para sus organismos. Entendamos que las croquetas tienen menos de 100 años en el mercado y nuestra relación de convivencia con los perros tiene casi 20.000 años de historia.

Hoy en día existen muchas marcas de alimentos para mascotas y así como hay distintas marcas, el rango de calidad entre ellas varía mucho yendo desde los alimentos más económicos (que suelen tener ingredientes de menor calidad) hasta otros alimentos más costosos que mejoran donde pueden en sus ingredientes, procesos pero aún quedan cortos nutricionalmente en el largo plazo, al ser la única fuente de alimento de sus peludos consumidores. 

Ahora si, entrando un poco más en materia, ¿qué es lo que tenemos que observar para medir la calidad de un alimento?

En esta primera parte nos basaremos específicamente en los ingredientes así como en la composición de los mismos.

Es un deber de todo guardián responsable la costumbre de ver y cuestionarnos qué es lo que contiene una bolsa de alimento, sea cual sea el producto que adquiramos. En todo alimento industrializado y de consumo masivo para perros de consumo se incluye la lista de ingredientes del producto que va por norma de mayor a menor proporción, es decir, el ingrediente que encabeza la lista es el principal en proporción, el que se encuentra en mayor cantidad.

1. ¿Cómo saber cuáles ingredientes son los que la hacen de mejor calidad? 

Lo primero que debes saber es que la principal clasificación de alimento para mascotas se basa en el tipo de proteína que utiliza, es decir, si es de origen VEGETAL o de origen ANIMAL, siendo la segunda mejor por su nivel de aprovechamiento en carnívoros. Entonces, lo primero a buscar en la etiqueta es que, en al menos los primeros 3 ingredientes de las croquetas, exista una fuente de proteína animal, es decir, que diga explícitamente “Carne de Pollo o Carne de Res, etc”. Aquí te puedes encontrar con muchas que digan “harina de pollo, harina de res, etc.” , lo cual no es para nada lo mismo que diga “carne de”.  El término “harina de” se refiere a un ingrediente que ha sido totalmente deshidratado y triturado hasta convertirse en polvo donde muchas propiedades de la misma carne se han perdido, lo que significa que su digestibilidad es considerablemente más baja y, además, se ha demostrado que produce muchos tipos de alergias en perros, sobretodo aquellos que tienen una mayor sensibilidad en la piel ya que éstos reaccionan más a los alérgenos presentes en estas harinas. 

Es importante también recalcar que, si bien a pesar de que existan croquetas cuyos ingredientes sean más enteros y no provengan de “harinas de carnes” sino que de las mismas “carnes”, al ser las croquetas un alimento ALTAMENTE PROCESADO, los procesos por los cuales se someten estos ingredientes, indistinto de su grado de “pureza de origen”, terminan rompiendo y desnaturalizando muchos de sus componentes nutricionales, y con ello, sus beneficios. Igual recordemos que el control en cuanto al tipo de carnes que ingresan es bajo, muchas marcas utilizan los deshechos de carnes de la industria o animales en mal estado. 

Por otro lado están las marcas que utilizan como proteína fuente vegetal ya que son más económicas. Éstas son de menor calidad para perros y, aún menor para gatos (NO, LOS PERROS Y GATOS NO DEBERÍAN SER VEGETARIANOS, ES UN ATENTADO A SU SALUD CREER QUE PUEDEN SERLO). En estos tipos de alimentos (normalmente más económicos para el bolsillo) verás que su fuente de proteína principal suele ser maíz, soya, lenteja o hasta harina de cereales (lo peor de lo peor para ellos). Hoy en día, existen muchas marcas industriales de croquetas que utilizan una mezcla de  estas 2 proteínas (animal y vegetal) como estrategia para optimizar sus costos. En estos casos, es importante poder ver cuánto proporcionalmente se aporta de cada una. 

Ahora si hablamos de comida fresca, normalmente suele ser mucho más fácil tener la trazabilidad del origen de sus ingredientes ya que usualmente hay mayor transparencia con los proveedores que intervienen a lo largo de toda la cadena de suministro de los mismos. Aun así, es importante aquí ver el tipo de ingrediente que utilizan en las proteínas que se aplican, optando buscar siempre que provengan de fuentes confiables y que sean carnes enteras sin “fillers” o rellenos (desperdicios) de carnicerías, y fundamentalmente, que no usen de igual manera legumbres como fuente proteíca (se ve más seguido de lo que creerían).

Lo siguiente a tomar en cuenta al revisar la composición de estos alimentos es que siempre sus ingredientes procedan de una fuente claramente identificada, no sólo en la proteína sino en todos sus otros ingredientes. Por ejemplo, en el caso de los aceites y grasas, la etiqueta debería indicar algo específico así como “grasa de pollo” (u otra carne) o “aceite de girasol” (para grasas vegetales). Se sugiere a toda costa evitar etiquetas que contengan en su lista de ingredientes, nombres ambiguos o genéricos como “aceite vegetal / aceite animal”. En estos casos, lo que se está indicando es que, según el precio y la conveniencia del productor, se selecciona el ingrediente lo cual obviamente interfiere directamente en la calidad del alimento.

Hay que tener en cuenta que las croquetas están diseñadas para nutrir al animal de una forma sintética. Esto significa que, luego de los diversos procesos agresivos, por el que pasan sus ingredientes, siendo el principal y más nocivo el de la ya mencionada extrusión de la mezcla de éstos a altas presiones y temperaturas. En este proceso, los ingredientes que se usaron previamente quedan desnaturalizados (por ejemplo, las cadenas de las proteínas se rompen), entonces para devolver el valor nutricional inicial (pre extrusión) se añaden suplementos esencialmente sintéticos desde aminoácidos hasta minerales para lograr que cumplan con el mínimo requerimiento nutricional.

Finalmente, en el análisis de los ingredientes están los tan temidos conservantes y estabilizantes que se le añade a estos alimentos con el objetivo de prolongar su tiempo de vida. ¿Nunca te has preguntado cómo puede ser que duren tanto tiempo en exhibición? 

Si hablamos de croquetas, algunas marcas duran hasta 2-3 años, siempre y cuando la bolsa se mantenga herméticamente cerrada antes de ser abierta, obviamente. Una vez abierta la bolsa, algo que no te avisan tan claramente estas marcas es que se recomienda un máximo de 3 semanas de consumo de dicho producto, debido a que no existe cura para la humedad a la que se expone una vez abierto. Esto lamentablemente no es de conocimiento para muchos de los guardianes que, por economizar, terminan comprando bolsas enormes a ser consumidas por varios meses luego de abierta, cuando lo que están haciendo con esta estrategia es atentar con la salud de sus mascotas. Lo que se ahorran en alimento lo terminan pagando en gastos veterinarios por problemas de salud agravados. 

Entre los conservantes más comunes están:  BTH, BHA y Etoxiquina, entre otros. Estos aditivos están comprobados que son tóxicos, también pueden tener acción como alérgenos, habiendo perros más sensibles a estos que otros. 

Hoy en día hay más conocimiento y conciencia respecto a los daños del consumo continuo de conservantes, por esta razón muchas marcas están migrando a opciones más naturales y menos sintéticas. Por ejemplo, ahora están ganando relevancia ingredientes como el extracto de romero, usado como conservante natural. 

De todas formas, es muy importante verificar en la etiqueta ya que muchos de estos productos, a pesar de sí tener este elemento natural, suelen venir acompañados de otros sintéticos, ya que sin eso las croquetas no duran el tiempo que estos grandes productores necesitan y los convertiría en una fuente rica para la proliferación de hongos, microbios y otros organismos. 

De la mano de los conservantes van los colorantes. Recordemos, que el que una comida seca tenga muchos colores significa QUE TIENE MUCHOS COLORANTES SINTÉTICOS. En la parte de ingredientes puedes verlos detallados con términos como “azul 2”, “rojo 40”, “amarillo 5”, “amarillo 6”. Estos elementos son potencialmente tóxicos y están siendo cuestionados por varios científicos contemporáneos. Se cree que podrían ocasionar en mediano – largo plazo problemas de alergias, reproductivos, algunos tipos de cáncer o insuficiencias orgánicas.

En cuanto a los alimentos más naturales y frescos (y con menores niveles de procesamiento), éstos normalmente suelen no correr con el riesgo a la salud de las mascotas que se incurre con el uso de los ya mencionados conservantes sintéticos, ya que usualmente no se los suele utilizar como método principal de conservación. Aquí nos toca fijarnos en estas empresas que fabrican este tipo de alimentos, en cómo almacenan desde sus insumos hasta el producto que te entregan. Al contener estas alternativas más naturales y frescas, productos altos en carne y con bajos niveles de procesamiento, tienen un potencial riesgo mucho mayor a dañarse y a pudrirse rápido por lo cual se utiliza frecuentemente al frío como su mejor aliado como método de almacenamiento y conservación principal. Esta es una barrera super efectiva contra la prevención de proliferación de microorganismos. Es muy importante revisar que los productores de estos tipos de alimentos tomen muy en serio la “cadena de frío” en todas sus etapas desde que reciben y almacenan sus materias primas, hasta el momento de la entrega final a sus clientes.

Finalmente, lo siguiente importante a analizar es: 

2. La composición del alimento

Cuando hablamos de la composición nos referimos a qué tanto de cada nutriente hay en la mezcla de ingredientes que le estamos dando. Ésta debe coincidir con la necesidad que tenga nuestro peludo según su etapa de vida o según su enfermedad. Si hablamos de la composición, pensando tanto en alimentos industrializados como en alimentos más frescos, es importante destacar la importancia de que contengan las siguientes fuentes principales de nutrientes que son imprescindibles para la salud de nuestros peludos : 

  • Fuente de calcio (Carbonato de calcio, cáscara de huevo, huesos carnosos, etc.), 
  • fuente de vitamina E (los frutos secos no son suficientes), 
  • vitamina D (nuestros peluditos no la sintetizan del sol con tanta eficacia como los humanos), y finalmente, 
  • fuente de ácidos grasos esenciales como el omega 3

Sin alguno de estos componentes, la comida no puede ser usada como una fuente diaria sino un complemento a su dieta. Estos nutrientes son justamente los que generalmente suelen escasear en dietas caseras (sobras, laguas, etc.) o las dietas BARF mal hechas. Esta es la principal importancia de que, si escoges un alimento fresco, veas que sea uno bien elaborado, con conocimiento nutricional y respaldo veterinario.

El último tema de importancia que analizaremos en esta nota es: 

3. No dejarse llevar por frases marqueteras

Como guardianes nos toca indagar más allá de lo que diga explícitamente en la bolsa.  Sobre todo aquí estamos hablando de esas marcas de “croquetas con sabores”. Lastimosamente, está permitido que se indique en la bolsa cosas como “sabor a cordero”, sin que necesariamente garantice que lleve cordero como parte de sus ingredientes,  sino que aparece en forma de colorante y/o saborizante sintético. Esto ocurre más frecuentemente de lo que pensamos por lo que debemos estar atentos a ese detalle y contrastarlo con lo que dice en la tabla de ingredientes del producto en cuestión.

Por otra parte, existen también otros slogans como “natural”, “holístico”, “libre de granos”, etc. que, si bien surgieron con buenas intenciones, en muchos casos son términos vacíos en los cuales el producto suele no reflejar lo que dice en la etiqueta. 

Queridos guardianes: la responsabilidad de brindarles una mejor calidad y esperanza de vida está en nuestras manos. Nuestros perros y/o gatos, a diferencia nuestra, no tienen la capacidad de escoger qué comer, sino que es nuestro deber aprender, informarnos y tomar buenas decisiones a la hora de invertir en este pilar tan importante para su salud.  Si bien, en esta nota sólo estamos tocando algunos puntos básicos e introductorios para guiarlos en qué factores considerar para un buen alimento, sepan que cuentan con nosotros y que estamos siempre a su disposición para cualquier necesidad que deseen profundizar.

¡LAAAARGA VIDA A NUESTRAS MASCOTAS!

MVZ Paloma Medina Salas

Matricula 2386